Historia del hipodromo Almafuerte


Historia del hipodromo Almafuerte


El Jockey Club Paraná, se funda el 15 de setiembre de 1922.
Su primer presidente fué el doctor Luis Lorenzo Etchevehere y la Comisión Directiva estaba integrada por: Francisco Bertozzi, Manuel Cancio, Gustavo Camps, José Pianello, Francisco Almendral y Angel Pirincioli.


A fines del año '30, las instalaciones comienzan a adquirir fisonomía propia, inaugurándose la tribuna oficial.
Barrio Hipódromo es, además de extenso, una de las zonas de Paraná que guarda infinitas historias, tantas quizás, como cada uno de sus vecinos.
A lo lejos corría un caballo. Dos o tres más estaban a la sombra y son los últimos que quedan.
Las máquinas municipales levantaban la tierra y la acumulaban a un costado.
Las gradas señoriales y con sus colores originales, estaban cercadas.
Fidel García, de 75 años de edad, se mudó por el 1955, muy cerca de las hectáreas que pertenecían a la cárcel.
La actual Santos Domínguez, tiene su traza donde estaban esos terrenos y en ellos se sembraba maíz, entre otros alimentos para los más de 200 animales con los que contaba la Unidad Penal de Paraná.
Todo era campo, las calles de tierra. La calle 14 de Mayo, cortada que termina en un paredón donde Arturo Etchevehere tenía su stud con más de 104 boxes para caballos de carrera.

El Hipódromo tenía una bomba de agua y cuando en el barrio se quedaban sin ella, todos hacían fila para ir a sacar de ahí.
Además de la cercanía con la cárcel y las carreras, la referencia del Club Atlético Paraná no escapa a ninguno de los vecinos, la institución deportiva fué fundada el 16 de junio de 1907, apodado “El Decano” del fútbol paranaense.

Cada una de éstas instituciones, más las escuelas y la Iglesia Luján, son parte de la identidad de la zona.

Don Héctor Corvetto, capatáz del stud de Peñalba, vareador, trabajador de Díaz, cuidador de los caballos de Etchevehere. Con él aparecieron apellidos que en el barrio son conocidos y recordados: Rossi, Castañeda, Iza, López, Pais y Marquesín, Verón, Núñez, Escalada, Gómez, Flematti y Ferrari,entre otros. 
Corvetto, en el año 1950 comenzó a trabajar en el Hipódromo. 
El hombre, que hizo el servicio militar como Granadero, cuidó las espaldas de Perón en tres oportunidades y en su casa tiene un cuadro con la firma del General. Nació en Villaguay en 1933 y llegó al Barrio cuando tenía 7 años de edad.

El Hipódromo abría los domingos, poco después de las 11 horas comenzaban las carreras más cortas y terminaba la jornada con la más larga después de las 17 horas.
Durante muchos años la entrada era gratis y pasar la tarde del domingo era popular, pero después, al cobrar el ingreso, muchos esperaban la última carrera de las 17.30, cuando se abrían los molinetes.

Comenta un memorioso Corvetto que hubo caballos que fueron famosos. Había un tal “Agüero” que era de un stud de Churruarín; una yegua, llamada “Lacónica”, hija de “Agadir” y “Locuela”; “Sospechado” también era hijo de “Sospechoso” y “Añadida” de la Estancia La Margarita. 
Pero había otro caballo famoso, llamado “Clon” allá por 1951.
Un cuidador, un jockey de aquellos años, más de 50 en el Hipódromo, Abel Vásquez aseveró que las últimas carreras se dieron entre 2005 y 2006.
Él, en 1984 corrió con un caballo llamado “Furor”, era el 29 de setiembre, en la carrera de San Miguel, la más esperada del año. Ganaron los 2.000 metros y al otro día, con el mismo animal ganaron en Santa Fe. A los dos años lo vendieron a Buenos Aires y ganó dos carreras más de 3.000 metros. Quedó a un quinto de igualar el récord de Leguizamo. Lo que hizo ese caballo no lo hizo otro y hoy no solo es un recuerdo sino que también ha quedado como una leyenda hípica.

La carrera más importante que se corría era cada 29 de Setiembre el “Gran Premio San Miguel”.
104 es la cantidad de boxes con caballos de carrera que llegó tener el stud más grande que pertenecía a la familia Etchevehere. Estaba sobre calle Maciá y aún en día se pueden ver algunas construcciones. 
Alrededor del predio quedan vestigios de los studs y los boxes más importantes de lo que supo ser un centro social de ineludible referencia.Un mano a mano de miles de pesos Las carreras eran desde los 200 a los 2.000 metros. Se podía apostar a ganador, un combinado de dos caballos, exacta cuando se pretendía acertar en todas las posiciones y también estaban los remates, donde la cantidad de dinero en juego era mucho mayor. Hay recuerdos de peleas, tiros y cuchillos cuando era confuso un resultado.

Una vez, un caballo de Etchevehere llamado Urquiza, terminó muy cerca de Rosetón. Los dueños de los animales decidieron un mano a mano: la apuesta entre los dos hombres, superó lo que hoy serían 50.000 pesos, quizás más. Fueron cabeza a cabeza hasta el final y se había juntado mucha gente. El triunfo, dijeron, quedó en manos de la familia más pudiente.

El predio con sus 23 hectáreas fué declarado de Valor Ambiental, Urbanístico, Arquitectónico e Histórico por la Ordenanza N° 8232 de fecha 27 de setiembre de 2000.
El Jockey Club Paraná, sufrió un largo proceso judicial ante acreedores que pedían la quiebra y finalmente el Grupo Inversor Empresarial denominado “Grupo Casino Libertad” lo adquirió en Doce Millones de Pesos.
Por Ordenanza N° 8748 del 05 de julio de 2008 se desafecta el predio que ocupa el predio que ocupa el Jockey Club Paraná, denominándose Nuevo Distrito Urbano Residencial Recreacional Comercial, autorizándose así la apertura de las calles y la urbanización.
La plaza ubicada en el predio del ex hipódromo, identificada con la Partida Municipal N° 89718-1, Distrito URRC, Sección 7°, Manzana 24, delimitada por la continuación de las calles 4 de enero, Coronel Uzín, calle 1592 y calle 1594, fué denominada por la Ordenanza N° 9291, sancionada el 27 de mayo de 2015, con el nombre de “Mujeres Entrerrianas”, éste espacio verde, el más grande que tiene la ciudad, está ubicado frente a la vieja tribuna.

Que lo aquí narrado, sirva para no perder la memoria 
y sea un aporte para la Ciudad de Paraná.

Fotografías compartidas por Laura Vasquez