Increíbles historias de nuestro cementerio municipal

DONDE CONVERGEN LOS TIEMPOS.
Hay un mausoleo con una curiosa historia, donde pese a la diferencia de tiempo material en que ocurrieron los hechos terminan en el mismo lugar. Se trata del mausoleo de Esteban Rams y Rubert. 


Por un tiempo contuvo las cenizas del último virrey que estuvo en el virreinato del Río de la Plata: Santiago de Liniers. Como no se sometió al juicio de residencia y como España estaba ocupada por Napoleón y él era de origen francés, huyó a Alta Gracia. Allí hace una contrarrevolución y lo captura la Primera Junta a todos los cabecillas. Lo fusilan en Cabeza del Tigre, en el monte de los loros. Pasan los años.
Terminado el mandato de Urquiza en 1860 asume Santiago Derqui, cordobés. Su padre era arrendatario de la estancia jesuítica de Alta Gracia, la casa de Liniers era lindera a ésta. Derqui conocía historia y por intermedio del cónsul de España pide la posibilidad de repatriar los restos de Liniers a España.
Se desentierran e incineran los cuerpos y se traen las cenizas mezcladas en una urna. En el ínterin de Rosario a Paraná hay un temporal y la urna cae al agua, finalmente la rescatan y termina llegando a Puerto Viejo. Y se le pide a uno de los panteones más importantes si puede enterrarse ahí y la familia de Rams lo acoge. Estuvieron acá hasta que el gobierno de Mitre ordena la repatriación y ahora está en el Museo de los marinos ilustres en Cádiz, en su propio mausoleo.



El cierre de la historia tiene que ver con Garibaldi, el héroe de la república italiana.
Rams y Rubert era un comerciante catalán que llega a Paraná en 1822 y se dedica al comercio. Emigra a Paraguay y decide volver a Paraná en 1847. En ese lapso hay una invasión de los unitarios que estaban en Montevideo y envían a Garibaldi a recorrer con sus naves el río. Garibaldi viene saqueando cuanto barco encuentra, aborda el barco en el que venía Rams con el féretro de su esposa, saquean el barco, se llevan el cajón, cerca de Puerto de Diamante es derrotado Garibaldi, abandona la nave y Rams recupera los restos de su esposa. Los trae a Paraná y los entierra en su panteón.
Rams era un hombre inmensamente rico que termina sus días en un pueblito llamado El Caño, donde muere de fiebre amarilla, siendo enterrado allá. Había perdido toda su fortuna tratando de hacer navegable el río Salado.

Texto: Gabriela Dobanton para El Diario
Historia: Carlos Menu Marque
Fotos: Paraná hacia el mundo