Nota de divulgación de la FCA-UNER: arbolado urbano y tormenta

Durante millones de años, los seres humanos hemos vivido en contacto estrecho con la naturaleza. 
Esto seguramente ha dejado una marca profunda en nuestros valores y comportamiento. Casi todos nosotros sentimos placer y paz al estar en un ambiente natural, aunque más no sea por un tiempo breve.


Por otra parte, particularmente en los últimos siglos, los hombres nos hemos ido acomodando en ciudades, en forma creciente. La proporción de ciudadanos urbanos es variable en los distintos países, según su geografía e historia.
Argentina, a pesar de sus grandes extensiones, tiene el 92% de su población habitando ciudades y pueblos, y esta proporción va en aumento.
Sin embargo, vivir en las ciudades tiene costos importantes, entre los cuales se destaca la transformación drástica del entorno, con consecuencias físicas y sicológicas para los seres humanos. Los árboles son una herramienta útil en esos dos aspectos.

El arbolado de alineación cumple con distintas funciones que elevan la calidad de vida del ciudadano. Atempera el clima, en especial atenúa las altas temperaturas estivales; reduce el impacto producido por los distintos contaminantes urbanos (gases nocivos, polvillo, etc.); disminuye ruidos, vientos, olores y jerarquiza el paisaje de la ciudad. Destacamos la importancia de contar con especies adecuadas que requieran menos cuidado, afecten lo menos posible el tránsito peatonal y
vehicular, y posean mayor resistencia a las enfermedades.

La planificación debe considerar los aspectos urbanos de cada sitio (características del entorno morfológico: ancho de vereda, ancho de calzada, presencia de paño verde, luminarias y cables, asolamiento, protección a los vientos, etc.) y botánicos de cada especie arbórea (tamaño, forma,
sistema radical, tolerancia al frío o calor, época y color de floración y follaje, etc.). No todos los lugares son aptos para implantar árboles y ninguna especie puede cubrir todas las necesidades, aunque existen algunas que poseen mayor flexibilidad y son utilizadas en forma recurrente.
La elección de las especies deberá ser acorde a cada situación.

El viernes 19 de este mes ocurrió un evento extraordinario con vientos que pasaron los 115 kilómetros por hora (kph), cuando en nuestra zona la velocidad media es de 13 km/h. Según el Ing. Oscar Duarte perteneciente a la Dirección de Hidraúlica de la provincia, este episodio se calificó como “borrasca” temporal muy duro que se genera en un centro de baja presión y va acompañado de lluvias muy intensas.
Esta circunstancia provocó la caída de abundantes árboles en calles y espacios verdes de la ciudad.

CAÍDA DE ÁRBOLES:
En suelos como los nuestros donde existen horizontes arcillosos el desarrollo de la mayor parte de las raíces está fuertemente condicionado a explorar los primeros horizontes o solamente el superficial. Además las raíces de los árboles plantados en las cazuelas u hoyos en las veredas no pueden explorar plenamente el espacio que comparte con el asfalto, veredas, servicios, edificación.
Esto reduce considerablemente la capacidad de anclaje que poseen los ejemplares.
En el mes de febrero se acumuló agua en el perfil del suelo debido a las frecuentes y abundantes lluvias (acumulado del mes de febrero superior a 200mm). Este exceso fluidificó el sustrato reduciendo la capacidad de anclaje de las raíces que son las que mantienen el árbol en pie.

Al árbol hay que entenderlo como a una estructura cuyas ramas y hojas actúan frenando la acción de los vientos, estas grandes velas tienen un mástil que está implantado en el suelo (el tronco), y su brazo de palanca depende de la altura del mismo. Con vientos muy fuertes, como los ocurridos en ésta “tormenta tropical” se vence ésta resistencia y caen finalmente.
Dadas todas estas consideraciones descriptas anteriormente se produjeron caída de árboles adultos, en general, en buen estado sanitario. Los árboles se descalzaron y tumbaron con el pan de tierra.

REPOSICIÓN DEL ARBOLADO DE ALINEACIÓN: 
El Municipio cuenta con la propuesta para el arbolado de la ciudad que surgió como resultado del relevamiento realizado en el año 2015.
Aquel frentista que perdió el árbol de su vereda debe asistir al Vivero Municipal, quien es el encargado de indicarle la especie que le corresponde según la calle en que vive y proveerle gratuitamente el ejemplar. Cabe aclarar que el vivero solo entrega árboles en los meses de plantación (invierno).
El ciudadano debe saber que el árbol de su vereda pertenece a la Municipalidad, la Ordenanza 7435 prohíbe que los vecinos poden o extraigan ejemplares de la vía pública sin autorización expresa del municipio.

Autoras: Ing. Agr. Ma. Silvia Carponi, Ing. Agr. Marina Butus y Prof. Myriam Martinez.
Cátedra de Espacios Verdes.
Facultad de Ciencias Agropecuarias.
Universidad Nacional de Entre Ríos.