El Almacén de los 33

La inscripción que reina desde la alturas de una esquina paranaense tiene más de cien años. El almacén convidó con su nombre a todo el barrio “33 Orientales”, y fue el paso obligado de los clientes.

Hay una fuerte presencia de lo oriental, de lo uruguayo en toda la zona. La circular placita “33 Orientales”, la calle Montevideo que la toca en uno de sus curvos lados, por ejemplo. Pero es el barrio el que lleva el nombre de los guapos que encararon la gesta liberadora de la provincia oriental respecto del Imperio brasileño.
Así, en lo alto de la ochava de la vieja casona que pervive en la esquina de Bavio y Courreges se mantiene, como una marca de identidad en el tiempo, la inscripción “Almacén de los 33”
Se trata de una señal digna de indagación para dar de lleno a la otra característica que ha tenido la zona hacia “más allá del centro, hacia el bajo, hacia el arroyo”.
El “Almacén de los 33” era un proveedor de alimentos para buena parte de esa zona, pero también la parada obligada de muchos parroquianos que anticipaban en una espirituoso recreo la noche que habría de terminar de gastarse en calle Diamante.
El periodista Tirso Fiorotto investigó la historia y llegó a resultados dignos de conocer. Contó que el almacén reunía parroquianos de toda la barriada, que con su singular, simbólico e histórico nombre bautizó a todo el barrio que lo contiene, pero que hasta sus mostradores llegaban hombres de todo San Agustín y de Bajada Grande también.
“Dicen los vecinos –contó el investigador– que el sirio José Jure Izza se casó con una paisana y compró casa en la esquina de las calles Bavio y Europa, hoy Courreges. Allí instaló el boliche de ramos generales y despacho de bebidas que reunió por años a los vecinos del oeste, incluidos los de San Agustín y de Bajada Grande”.
Texto y foto de Jorge Riani