Un día como hoy, de 1810, Juan Garrigó y vecinos de Paraná reconocen la Primera Junta

El alcalde de Paraná Juan Garrigó y un grupo de vecinos de Paraná reconocen la Primera Junta de gobierno. Como la localidad no tenía cabildo propio constituido debió enviar la adhesión a través del cabildo de Santa Fe.


Escribe Facundo Arce que “Desde abril de 1810, ejercía las funciones de Alcalde de Hermandad de la población Don Juan Garrigó, un español liberal que apoyó abiertamente la Revolución. Otro tanto hizo el Cura y Vicario, Dr.Antolín Gil Obligado, y muchos otros calificados vecinos. Actuando de acuerdo a los nuevos tiempos, el vecindario remitió una nota de adhesión el 3 de Julio de 1810. Es un documento que se suponía podía existir, de acuerdo a lo anunciado por la Gazeta de Buenos Aires deI 16 de Julio de 1810, pero que permaneció desconocido hasta 1960, en que tuvimos la suerte de localizarlo en el Archivo General de la Nación. El mismo comporta un grado singular de patriotismo, ya que fue enteramente espontáneo, pues repetimos, la Junta, por su relación de dependencia santafesina, no le remitió la Circular del 27 de Mayo.
Dice así:
‘Exmo Señor
Los vecinos del Paraná, que abaxo firmamos, no menos llenos de jubilo, y placer que del mas profundo respeto, y sumisión, congratulamos a V.Exa. por la solemne instalación de tan justificado, y sabio congreso, en quien Beneramos la Superior authoridad, y no dudamos consagrará sus desbelos asostener los augustos Dros, que hoy representa, y que, fiel a los deberes de su ministerio, nos hará felices baxoun tranquilo y sabio govierno.
‘La suerte,Señor Exmo.que nos ha deparado tan feliz, y lisongera coyuntura para la expresión de nuestra fidelidad, veneración, y vasallage, nos alienta atributar estet an devido homenage del modo, que nos es posible. Y si hasta hoy han estado mudas las señales de nuestros ocultos votos, es, por que la baxexa de un lenguage inocente (aunque sincero) ha reprimido la manifestación de nuestra gratitud, y respetuoso amor; pues siempre que nos acordábamos, que havían de pasar revista nuestras groseras expreciones por la discresion de un sabio congreso, tan exquisitamente grande, nos retrahiamos confusos, y avergonzados, por que contemplábamos imposibles los medios deponer con alguna claridad en la presencia de V. Exa. nuestras venerables sumissiones. De cuya suspensión nos ha sacado el conocimiento de la innata bondad de V. E xa. cuya interesante vida rogamos a Dios prospere por dilatados años para la feliz conservación de esta Provincia, Bajaba del Paraná y Julio 3 de 1810.
Exmo. Señor’
Firman: José de Arriola, Francisco Icart, Barolom Seguí, Francisco Antonio de Lara, Josef de Zubiaur, Josef Ramírez, Antonio Olguín, Antonio Salas, Agustín Echeverría, Juan Garrigó, Somon Thadeo Arrillaga, Josef Nuñez, Josef de Gorvea, Lauriano Marquez y José Buxo.

Juan Garrigó

Facundo Arce escribía sobre este olvidado catalán que tanto hizo por nuestra Entre Ríos: “a mediados del año 1809, arribó a la Baxada del Paraná, don Juan Garrigó, de 48 años oriundo de la villa Sitges, Cataluña. Llegó acompañado de otros familiares y en su pueblo natal se había casado con Dola Antonia Boris.
"A los pocos meses de permanencia en Paraná, Garrigó poseía ya un importante establecimiento dedicado a la explotación calífera y de productos de la tierra, en el que empleaba medio centenar de trabajadores, cifra elevada para aquellos tiempos en nuestra región.
" La ausencia del Alcalde de Hermandad en propiedad, don Manuel de Isla y la renuncia presentada por su sustituto legal, don Andrés Pazos, el Cabildo de Santa Fe nombra el 12 de abril de 1810 a Juan Garrigó y el virrey Cisneros aprobó el nombramiento el 20 del mismo mes.
"Ante los cambios políticos ocurridos por la Revolución de Mayo, Garrigó en fecha 10 de junio de 1810 solicitó al nuevo gobierno lo eximiera de la misión que se le había asignado, aduciendo primero que no tenía la antigüedad de seis años de permanencia en la Baxada que las leyes establecían y en segundo lugar expresaba que la reciente fundación de un importante establecimiento, reclamaba su preferente atención.
"Elevada la solicitud a la Junta Gubernativa, esta dispuso que fuera ilegítima la excusación, ordenando al teniente gobernador de Santa Fe a que lo obligase a recibirse del cargo de Alcalde sustituto de la villa del Paraná y su Partido y a que lo desempeñase debidamente. Decidido a prestar sin reservas su colaboración a la Junta revolucionaria, aceptó el cargo que lo pondría en el sendero de la incipiente vida pública entrerriana.
"El Alcalde de hermandad de la Bajada adquiere notoriedad por la forma efectiva en que cumple la misión de apoyar el Ejército de Manuel Belgrano en su marcha al Paraguay en octubre de 1810. Su habilidad en el manejo de los hombres y el fervor contagioso puesto en la sustentación de la nueva causa, determinó de inmediato la decidida adhesión de la Bajada y de su amplia zona de influencia. Ello permitió no solo ayudar a Belgrano con elementos, caballos, carretas, implementos de diversa índole y hombres que se disputaban el honor de integrar sus filas, sino que creó un centro revolucionario que no cedió ante ningún esfuerzo enemigo y que fue, en gran parte, causa de que se malograse la campaña de Michelena a Entre Ríos en 1810-1811.
"REVOLUCIONARIO EN ENTRE RÍOS Belgrano destacó ante la Junta los méritos del Alcalde de la Hermandad de la Bajada, para quien tuvo una mención especial en su Autobiografía, escrita años después de su paso por la Bajada. Entre Ríos adquirió una importancia estratégica debido a su posición con respecto de los centros realistas del Paraguay y Montevideo. Además se contaba como zona básica de operaciones sobre la Banda Oriental, fue por ello que Belgrano estimó necesario nombrar una persona encargada de entender en todo lo que se relacionase con el orden bélico. La elección no fue difícil, el hombre era Garrigó. En uso de las facultades de que se hallaba investido por la Junta Gubernativa, lo nombró Comisario de guerra Honorario y comisionado Especial en la Bajada del Paraná. En el respectivo documento, se fundamenta la medida, en las singulares condiciones personales de Garrigó y en los méritos adquiridos como fiel servidor y honrado patricio, por lo cual lo condecora en reconocimiento a todo ello con la designación aludida.
"En 1811 Garrigó dejó las funciones de Alcalde de Hermandad y atendió con preferencia las de Comisario de Guerra y Comisionado especial. En tal carecer interviene activamente en la defensa del territorio entrerriano y colabora en el envío de los contingentes que de 1811 a 1814, pasaron por la Bajada rumbo al sitio de Montevideo.
"El comisario de Guerra de la Bajada tuvo participación activa en los trabajos de fortificación de Punta Gorda (Diamante) y no solo reunió elementos y hombres por cuenta del gobierno sino que facilitó elementos de su propiedad. Las baterías de Punta Gorda se iniciaron en 1812 y quedaron concluidas al año siguiente.
"Don Juan Garrigó para 1813 había acrecentado su prestigio, no solo por sus funciones sino también por el adelanto de sus empresas comerciales e industriales, que le permitían acudir con eficiencia a las necesidades, que demandaba el empeño de sacar adelante a la Revolución. Fijándose en sus méritos la Asamblea General Constituyente que investía desde el 31 de enero de 1813, la soberanía nacional, lo consagró ciudadano, en recompensa por sus servicios.
"Años más tarde, el Congreso de la Provincia de Entre Ríos, atendiendo al carácter de ciudadano otorgado a Garrigó por la Asamblea General Constituyente del año XIII y a sus extraordinarios merecimientos, le reconoció el voto activo y pasivo que le correspondía como a cualquier otro americano, conforme a las disposiciones del Estatuto Provisorio Constitucional de Entre Ríos.

Bibliografìa: Arce. Facundo, De la Revolución de Mayo a la República Entrerriana (1810-1821), Enciclopedia de Entre Ríos, Arozena Editores, tomo II, Paraná, 1978.